viernes, 8 de noviembre de 2013

Tiembla Licia que allá vamos

Hacer un viajecito en otoño, cuando las lluvias comienzan a arreciar en nuestra Galaecia, es una gran idea y, casi lo de menos, es adónde nos lleva el camino. Estamos siempre con la maleta/mochila dispuesta para apuntarnos a un bombardeo y, esta vez, aterrizaremos el viernes 25 de octubre en Estambul, como primera etapa hacia el país de los licios.

(Preciosa imagen de http://elgourmeturbano.blogspot.com.es/2013/09/las-seis-ciudades-para-los-amantes-del.html)

Pasaremos esa primera noche en un hotelito muy próximo a Santa Sofía, la mezquita Azul y el Gran Bazar y andaremos por allí la mañana del sábado pues por la tarde tendremos que llegar al aeropuerto de Sabiha Gocken, a unos 60 kms, para pillar el vuelo a Dalaman, aproximadamente a una hora de viaje. Como serán casi las diez de la noche, suponemos que un amable chófer con una furgoneta nos estará esperando para recorrer los casi 150 kms que nos separarán entonces de nuestra villita. Villa Azure, alquilada a unos ingleses a módico precio, (temporada baja mediante) está en Kalkan, en plena Costa Licia, o también llamada Costa Turquesa. En el enlace lateral están las fotos para dar envidia.
 Hace unos días, en el Pilar, nos reunimos alrededor del estupendo cordero de Beni (no hay más que verle la pinta para saber que no sobró nada) para ultimar los detalles.


Esta vez somos ocho en total, cuatro parejas, y los cuatro tenemos habitaciones con vistas al mar, terraza y baño. Un lujerío impropio totalmente de nuestro habitual quehacer peregrino que, a veces, nos llevan a albergues de mala.....sencillos. Será que nos hacemos mayores y buscamos más comodidades. El caso es que las habitaciones tampoco son todas exactamente iguales y excuso decir por el momento a quien le tocó la peor y la mejor. Aquí estamos paseando el corderito por Playa América al caer la tarde.

 Falta el fotógrafo pero a cambio se llevó el ático de la casita, que tiene hasta chill out.

Y el caso es que lo que nos lleva a ese preciso confín del planeta es que allí es muy popular un camino, el Licio, que en realidad se lo inventó una tal Kate Clow hace unos años, se ha ocupado no sólo de diseñarlo sino también de difundirlo con el beneplácito de las autoridades y lo ha convertido en un atractivo más de la zona llena de interesantes, aunque al parecer un poco desastrados, restos de los licios que vivieron en el milenio anterior a nuestra era cristiana. Tan atractivo es el camino que ha sido calificado por el Sunday Times como uno de los diez  más bellos del mundo.
 Así que lo primero que hicimos fue comprarnos el libro en cuestión para enterarnos de que tiene en total 510 kms y recorre absolutamente todos los puntos de interés de la zona que, a la vez, son los que esperamos visitar nosotros aunque no sea  a pie. Esto último única y exclusivamente por falta de tiempo, que ya quisiéramos poder patearlo enterito.
 Para situarnos, primero el mapa de Turquía, con la parte de la Costa Licia marcada con un círculo rojo.

El siguiente mapa ya recoge detalladamente el camino, Likia Yolu, en turco.


Así que armados de nuestro mapa y bien instalados en Kalkan, a veces a pie a veces a lomo de fregoneta recorreremos la zona y los restos antiquísimos (prehelénicos, nada menos) de los licios: Patara, Monte Olimpo, ruinas sumergidas de Kekova......todo tiene muy buena pinta y de todo daremos buena cuenta.

Javier Moro describía así en El Mundo la Costa Licia:
Imagínense la costa norte de Mallorca hace cincuenta años, mezclada con la costa noroeste de Ibiza, donde alguna antigua civilización hubiera excavado tumbas en la roca. Añádanle calas como las de Menorca, con aguas turquesas como las de Formentera, bajo las cuales hubiera ciudades enteras sumergidas. Súmenle un intenso olor a higuera, ... ...a pino mediterráneo, a jazmín y, de vez en cuando, a cordero a la brasa. Pruébenlo con gente hospitalaria y de suaves modales. Sólo entonces podrán hacerse una idea de lo que es hoy la costa sur de Turquía, una zona montañosa y aislada que vio nacer la civilización licia, una de las más sofisticadas del mediterráneo. Los licios eran ferozmente independientes y estaban animados por una tenaz determinación de no ser conquistados. De hecho, esta región fue la última en ser incorporada al Imperio Romano. Arqueólogos y lingüistas no han logrado aún descifrar la lengua de los licios, perpetuando así el misterio de su cultura. Para deleite de los turistas, legaron su arte en la construcción de tumbas monumentales excavadas en las paredes de los acantilados, o sobre pilares como los de Xanthos y sus gigantescos sarcófagos abovedados. 
 Lo realmente fantástico de esta zona es que sigue siendo salvaje, una excepción en el Mediterráneo devastado por la industria turística. El desarrollo no ha convertido todavía a los restaurantes en locales de comida rápida, ni a los lugareños en meros explotadores de turistas. Se debe a que hasta finales de los setenta no existían buenas carreteras en la región y sólo se podía acceder a la mayor parte de las poblaciones costeras por mar. Todavía hoy, muchas de las bahías e islas más deslumbrantes siguen siendo inaccesibles por tierra.  

Bueno, pues esperamos que todo esto sea cierto y podamos pasar unos días estupendos en la zona.
Pero esto no es la Costa Licia sino a nosa terra galega, en nuestro paseo del otro día, yéndose ya el sol. Conocer otros confines también nos hace apreciar de verdad lo que tenemos cerca todos los días.

1 comentario:

  1. Hola, hola!! Drusito pregunta qué tal os va??

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Dinos algo, porfa