domingo, 3 de noviembre de 2013

Por las ciudades licias: Xanthos, Letoon y Patara

Tocaba historia y cultura y en esta zona no es difícil, repleta como está de restos licios y romanos. 
Como los primeros fueron los dueños los últimos siglos antes de Cristo y los romanos se mantuvieron unos cientos de años más, nos da la impresión de que los dos milenios recientes pasaron casi en blanco. 
Empezamos por Xanthos, una urbe situada relativamente cerca de nuestra Kalkan.

Nos dimos una buena vuelta por sus restos situados en una colina y con un río muy cerca, un emplazamiento nada casual, evidentemente. Como otras muchas, contaba con un anfiteatro de lo más molongui.

La imagen inferior, salvo las tres estatuas humanas, claro, es muy conocida e incluso la portada de un libro sobre Licia, que como todos está en inglés.

No encontramos nada parecido a una guía en castellano antes de venir y desde luego no seremos los primeros españoles por estos lares, pero muchos tampoco han venido. La foto corresponde a una tumba licia construida a gran altura (son de piedra, menudo esfuerzo) y otra torrecita sobre la cual había otra tumba. El friso que se ve más claro no es el original. El pobre se encuentra buscando su identidad....en el British Museum.


En el anfiteatro echamos un ratito por motivos bien pedrestres: hacia calor y en el trozo a la sombra se estaba de maravilla, casi con fresco. 
 
Y teníamos la compañía de unas cabras en la misma situación de acaloramiento. Pero cuando los humanos empezamos a darles la lata con nuestras carantoñas hicieron mutis por el foro, nunca mejor dicho en una ciudad licio-romana.



El anfiteatro está bien conservado, según se mire. Es sencillo imaginar su estado hace 2.000 años, pero su deterioro es patente y no parece que haya medidas en marcha para frenarlo.
 
Y a unos cientos de metros, en el vallecito a los pies de Xanthos, el río, y la ciudad moderna, nada turística sino genuinamente turca, sin el menor interés apreciable. Y un mar de invernaderos, como en toda esta costa. El terreno es montañoso pero donde existe una planicie, por pequeña que sea, invernadero al canto, muchos con tomates pero también con diferentes verduras ¡y hasta vimos uno con maíz!



La ciudad debió tener un tamaño considerable ya que lo tienen las ruinas, desperdigadas por una amplia zona y en la que se mantienen incluso algunos tramos de muralla.Y también este magnífico paseo.En muchos pavimentos aparecen  trozos con mosaicos. A falta de restauración y para protegerlos los han cubierto con tela tipo gamuza y tierra por encima, esperando sin duda mejores tiempos arqueológicos.

Y de Xanthos nos fuimos a Letoon, no muy lejos aunque dimos algunas vueltas por unas carreteras locales que no están mal.

Es una ciudad similar, pero con la peculiaridad de que hay templos con columnas semirestauradas y cuenta con unos grandes estanques donde ahora habitan colonias de tortugas.

El Letoon no era una ciudad, sino un santuario dedicado a la diosa Leto y administrado por el conjunto de las ciudades licias . En realidad, se cree que el conjunto consistía en tres templos dedicados respectivamente a Leto, Artemisa y Apolo.


Por supuesto, disponía igualmente de un amplio anfiteatro también en mal estado.

En este caso era evidente que habían hecho algunas excavaciones, pero la parte inferior estaba ocupada en parte por un relleno de tierra tras siglos de abandono.

Pero los destrozos son enormes y parece que además del paso del tiempo en ello pueden haber influido los terremotos.

Da un poco de pena ver así los restos de una cultura imponente, pero frenar este deterioro e iniciar un proceso serio de restauración debe ser una tarea ingente para Turquía.
 
Quizás si algún día logra pertenecer a la Unión Europea esta empresa sea asumible. Aunque no parece una situación próxima en muchos años, de momento han incorporado a las matrículas de sus vehículos la franja azul de la UE, obviamente sin estas letras ya que no es un estado miembro. Tardamos algunos días en percatarnos de este detalle ya que parecían matrículas iguales que las nuestras.

Y para cerrar el día enfilamos en dirección a Patara, también en la misma zona. Lo que se ve arriba y abajo es el arco de Methius Modestus, construido en el año 100 después de Cristo, cuando la ciudad tenía ya 600 o 700 años como mínimo.

Patara fue una de las grandes ciudades licias y la capital de la provincia romana de Licia y Panfilia. 

Contaba, of course, con una gran anfiteatro, en este caso para 6.000 personas (siglo II de nuestra era), y lo que se ve al fondo en la imagen de abajo es la sede del parlamento local, que ha sido completamente reconstruido completando las piedras que faltaban.




En este reconstruído senado o similar (ojo, las paredes, no el techo) paramos un rato, comprobando que sus gradas tienen capacidad para 1.400 personas. 
 
Y o bien eran muchos dirigentes o admitían a los notables de la villa a deliberar.



Después completamos el recorrido por lo que fue su calle principal, que estuvo algún día rodeada de columnas y estatuas.

Con los restos existentes es posible intentar imaginar su aspecto de entonces.


Y tras este chute, el complemento vacacional al uso: a la playa de Patara (la mejor que hemos visto, amplia y de arena y completamente salvaje salvo un chiringuito) donde nos dimos un baño reparador.

Tiene 22 kilómetros de largo y unos carteles avisaban que las personas pueden usarla por el día, pero a partir de las ocho de la tarde queda a disposición de las tortugas, que debe haber muchas y están protegidas. Para estos animales en exclusiva hasta la mañana siguiente.

Era ya tarde y en el chiringuito nos tomamos un tentempié, sin más, con unas cervezas Efes, a las que nos hemos aficionado (son de medio litro) y los consabidos zumos de granada. Al gusto de cada cual.

Y de aquí a nuestra casita para completar el día. Alvaro se esmeró con el peixe y cenamos magníficamente bien. Eso sí con tanta actividad acabamos agotaditos....y es que la vida del turista es muy sufrida, aunque nadie se lo crea. No hay más que verlo.

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